MOVIMIENTOS SOCIALES Y POLÍTICOS DEL SIGLO XIX (1814-1871)


La restauración y lucha entre liberales y conservadores


Una vez derrotado Napoleón, las potencias vencedoras (Inglaterra, Austria, Rusia y Prusia) se reunieron en el Congreso de Viena. Celebrado en junio de 1815 y tuvo como principal objetivo: LA restauración del antiguo régimen monárquico de Francia y por supuesto, de los gobiernos absolutistas anteriores a la época revolucionaria y a la era napoleónica.

En el congreso de Viena las potencias conservadoras de Austria, Rusia y Prusia fundaron la Santa Alianza. Este organismo de carácter internacional tenía como meta lograr la paz y la fraternidad de los pueblos mediante la aplicación de los principios cristianos.

En realidad, su política se redujo a defender con sus ejércitos a las monarquías absolutistas, así como atacar a los grupos revolucionarios y constitucionalistas.


Revoluciones liberales en Europa (1830 y 1848)


La monarquía se restableció en Francia con Luis XVIII, quien dio al pueblo francés una carta constitucional que, desafortunadamente, fue desconocida por su sucesor Carlos X, lo cual origino la revolución liberal de 1830.

Lo anterior tuvo como consecuencia que resurgieran las ideas de tipo liberal, que mostraron la decadencia del sistema y provocaron la caída de Carlos X y el establecimiento de un régimen llamado monarquía burguesa, que mantuvo en el poder a Luis Felipe de Orleans durante 18 años.

La revolución en 1830 tuvo repercusiones en toda Europa; propicio levantamientos en los países bajos, Prusia, Austria y Polonia y permitió que países como Bélgica y Holanda lograran su independencia. Italia y Alemania iniciaron un proceso de unificación, mientras que Polonia se sublevo buscando si independencia de Rusia.

En Francia la revolución liberal de 1848 enarbolo las demandas sociales del proletariado y del pueblo en general, que apoyo a Luis Napoleón Bonaparte que fue electo presidente de la segunda República Francesa y quien mantuvo el poder contra las aspiraciones de monarquías legítimas y socialistas.

En tres años se ganó la confianza de la burguesía y en 1851, tras someter a las Cámaras, convoco a un plebiscito, el cual lo faculto para promulgar una nueva constitución, que le permitió dar un golpe de Estado al año siguiente, cuando proclamo el segundo imperio Napoleónico en 1852.