LA DECENA TRÁGICA (9 AL 22 DE FEBRERO DE 1913)



La Conspiración contra Madero estalló el 9 de febrero de 1913, cuando se rebeló la Escuela Militar de aspirantes de Tlalpan, dirigida por el general Manuel Mondragón, al tiempo que los militares de los cuarteles de Tacubaya liberaron de la cárcel a los generales Félix Díaz y Bernardo Reyes.



En tres columnas marcharon rumbo a Palacio Nacional. El único resultado de esta acción fue la muerte del general Bernardo Reyes frente a Palacio.



Madero trató de concentrar sus tropas en la capital, mientras que el general Victoriano Huerta, por una parte, entraba en tratos con Félix Díaz, que se parapetó en la Ciudadela y por la otra, Madero le otorgaba el mando de los “leales” al ejército. Con ello, en lugar de combatirlos, escenificaron una guerra falsa que duro diez días.



El Embajador de los Estados Unidos de México Henry Lane Wilson, firmó con Victoriano Huerta El Pacto de la Ciudadela o Pacto de la Embajada, mediante el cual se desconocía al presidente y vicepresidente a la vez que establecía que Victoriano Huerta asumiera la presidencia provisional, dando un cuartelazo.



El 18 de febrero, Madero y Pino Suarez fueron tomados presos en sus oficinas y el 22 de febrero de 1913 fueron asesinados. De esta manera concluyó la Decena Trágica.



Toma la presidencia interinamente Pedro Lascuráin por 45 minutos e inmediatamente usurpa el poder el general Victoriano Huerta, quien convierte su gobierno en una dictadura; persigue a sus opositores o de plano los asesina como fue el caso de los diputados Serapio Rendón y Adolfo Gurrión, quienes fueron asesinados por el usurpador Huerta y además, El senador Belisario Domínguez corrió la misma suerte tras leer un discurso en el que se oponía a Huerta.