México Independiente
PRIMERAS DÉCADAS DEL MÉXICO INDEPENDIENTE (1821-1836)
De acuerdo con el Tratado de Córdoba, en que se reconocía la Independencia de México, Iturbide procedió a nombrar 38 personas para formar la Junta Provisional Gubernativa, el 28 de septiembre de 1821.
Se publica la convocatoria para el Congreso Constituyente que se instaló el 24 de febrero de 1822. En este congreso, surgieron dos facciones o partidos; unos por establecer un sistema federal y otros que eran los iturbidistas que deseaban un sistema monarquista para llevar a Iturbide como emperador.
El 18 de mayo de 1822, el Sargento Pío Marcha y el coronel Epitacio Sánchez, tomaron las armas en compañía de algunos soldados para proclamar a Iturbide como Emperador. El Congreso, en la amenaza del populacho, tuvo que aceptar a Iturbide como Emperador el 21 de julio de 1822. El Congreso se disolvió para que Iturbide quedara como Primer Emperador de México.
Durante el Imperio de Iturbide, se desata dentro del Congreso, una lucha entre federalistas y centralistas, por imponer decisiones. Sin embargo, Iturbide decide disolver el Congreso ya que no aguantaba las presiones de los federalistas, debido a las críticas que recibía de su gobierno.
Fue entonces que se pronuncian los generales Antonio López de Santa Anna, Vicente Guerreo, Nicolás Bravo y Felipe de la Garza con el Plan de Casa Mata, con la finalidad de reestablecer el Congreso, y el desconocimiento como emperador de Agustín de Iturbide, y el 19 de marzo de 1823, Agustín de Iturbide tiene que abdicar como emperador.
Se convoco a un nuevo Congreso para redactar el Acta constitutiva, inspirada en la Constitución de los Estados Unidos de América, adoptándose el régimen republicano federal, aprobación que no fue tan fácil ya que, si bien la totalidad de los diputados eran de ideas republicanas, unos insistían en que la republica debía ser federal, como pensaba el grupo que encabezaba Miguel Ramos Arizpe y otros pensaban que era preferible que la republica debía de ser centralista, como lo señalaba el grupo que encabezaba Fray Servando Teresa de Mier.
Así, se establece la Constitución de 1824, el 24 de octubre, estableciéndose el régimen republicano, representativo y federal; el gobierno se dividió en tres poderes: El Ejecutivo, el legislativo y el judicial. El ejecutivo sería encabezado por el presidente de la Republica, que duraría en su cargo 4 años y una vicepresidencia, elegida por el poder legislativo, constituido por dos cámaras; la de senadores y la de diputados.
Se realizaron elecciones,con base la Constitución Federal de 1824 y resultó electo como presidente Guadalupe Victoria y como vicepresidente Nicolás Bravo. Surgieron en México las logias masónicas; la Yorkina, que era de tendencia federalista y la escocesa, que era de tendencia centralista. Debido a ello, se inició una lucha partidista de las logias para la elección del siguiente presidente para el año de 1829, que estuvo entre tres candidatos; Manuel Gómez Pedraza, Vicente Guerrero y Anastasio Bustamante.
Finalmente ganó Manuel Gómez Pedraza, pero los partidarios de Vicente Guerrero de la Logia Yorkina llevaron a cabo la Rebelión de la Acordada, para imponer a Vicente Guerrero como Presidente de la Republica. Guerrero ocupo la presidencia en 1829, en medio de un gran desajuste económico y político.
El General Isidro Barradas, enviado por el Rey de España, Fernando VII, pretendía reconquistar su rica y más productiva colonia que tuvo España, la antigua Nueva España, sin embargo, prevalecía entre la población mexicana un sentimiento antiespañol, que provoco que el General Antonio López de Santa Anna derrotara en Tampico a las fuerzas españolas expedicionarias de Barradas, las cuales fueron expulsadas del país.
Sin embargo, con el Plan de Jalapa, Anastasio Bustamante se sublevó contra Vicente Guerrero, el cual fue traicionado por el Capitán Picaluga y conducido a Cuilapan, Oaxaca, donde seria asesinado el día 14 de febrero de 1831, quedando en el poder Anastasio Bustamante.
Con los convenios de Zavaleta, en 1832, es obligado Anastasio Bustamante a dejar el poder, acusado del asesinato de Vicente Guerreo. Así, sube al poder y durante tres meses, Manuel Gómez Pedraza, quien convoca a elecciones, quedando como presidente el General Antonio López de Santa Anna, y como vicepresidente el Dr. Valentín Gómez Farías.
El primero de abril de 1833, se inició el nuevo periodo gubernamental en el que debía de ocupar la presidencia de la República el General López de Santa Anna, pero como se fue a descansar a su hacienda, toma el mando supremo Valentín Gómez Farías, quien realiza el primer intento de Reforma Liberal, junto con el Dr. José María Luis Mora y Lorenzo de Zavala.
Reforma Liberal de Valentín Gómez Farías:
• Decretó la libertad de cultos
• Libertó a los agricultores a pagar el diezmo eclesiástico
• Quitó al clero el monopolio de la educación
• Desamortización de los bienes de la iglesia
• Reducción en el número de efectivos del Ejército.
Los conservadores y la iglesia rechazaron las reformas de Valentín Gómez Farías, pidiendo al General Antonio López de Santa Anna que volviera al poder para desconocer tales reformas. Ya Santa Anna en el poder, eliminó las reformas y a cambio, Instituyó la Constitución Centralista o También llamada, las Siete Leyes Constitucionales. Como resultado de la vuelta al centralismo, Yucatán solicita su separación de México y Texas declara su independencia de México.
Como respuesta el Presidente Santa Anna se dirige al norte del país para someter a los texanos insurrectos, llegando a El Álamo, donde derrota y manda a fusilar a más de 300 prisioneros texanos , pero en San Jacinto, son sorprendidas en la madrugad las fuerzas mexicanas por el General Samuel Houston, quien apoyado por el gobierno norteamericano de Andrew Jackson, capturan al General Antonio López de Santa Anna, quien vencido y humillado se ve obligado a firmar los Tratados de Velasco, por los cuales Santa Anna reconocía la separación de Texas, a no reclamar dicho territorio y poder salir a salvo.
El gobierno mexicano había desconocido a Santa Anna como presidente, por lo tanto, los Tratados de Velasco no tenían validez oficial para el gobierno mexicano, pero nunca hizo nada por reclamar o reconquistar su antiguo estado.