Conflictos internacionales



LA GUERRA DE LOS PASTELES (1838-1839)


Los súbditos franceses presentaron una serie de reclamaciones por daños sufridos en sus propiedades y personas durante los continuos levantamientos en el país. Entre ellos estaba un señor de apellido Lemoine, dueño de una pastelería quien tuvo que dar un préstamo forzoso que exigía uno de los contrincantes de la rebelión de la Acordada, desde 1829 y quien exigía el pago del mismo por una cantidad de $60,000 pesos al gobierno de esta etapa, llamado Anastasio Bustamante.


El barón Deffaudis, enviado de Francia, al frente de 10 barcos de guerra, lanzó un ultimátum al gobierno de Anastasio Bustamante, exigiendo la liquidación de $600,000; como el gobierno mexicano se negó a negociar mientras los franceses tuvieran bloqueado el puerto de Veracruz, los invasores respondieron bloqueando todos los puertos mexicanos del Golfo, y subieron sus pretensiones económicas.


Al no haber arreglo, los franceses rompieron el fuego y tomaron la fortaleza de San Juan de Ulúa, así como Veracruz; se declaró la guerra al Primer Ministro de Francia, Luis Felipe de Orleáns, el 30 de noviembre de 1838 y se designó jefe del Ejército mexicano al General Antonio López de Santa Anna. Éste entabló la lucha en el puerto de jarocho, sin resultados positivos para ninguno de los contendientes.


Se nombraron negociadores por parte de los dos países con el fin de lograr la paz; finalmente, el 9 de marzo de 1839 se firmó el Tratado de Paz con Francia, país que desistió de sus reclamaciones, a cambio del pago del $600.000 pesos.




LA GUERRA ENTRE MÉXICO Y LOS ESTADOS UNIDOS (1846- 1847)


Texas se anexó a los Estados Unidos, acción confirmada por el congreso norteamericano con el acuerdo del presidente James Knox Polk, en marzo de 1845. El gobierno mexicano, presidido por el general José Joaquín de Herrera, al saber la notica, rompió relaciones diplomáticas con los Estados Unidos, quienes enviaron tropas al mando del general Zacarías Taylor frente al puerto de Matamoros, Tamaulipas, para hostigar a los mexicanos.


Después de la declaración de guerra de ambos países, se iniciaron las hostilidades y el ejército mexicano, al mando del General Mariano Arista, obtuvo la victoria en el primer combate efectuado en Palo Alto, Texas, el 8 de mayo de 1846, pero al día siguiente fue sorprendido en Resaca de la Palma y derrotado.


Arista se retiró a Matamoros; consideró la plaza difícil de defender y ordenó la retirada hacia Monterrey, pero dejó 400 heridos y toda la artillería, que cayó en el poder enemigo. Pedro Ampudia tomó el mando en lugar de Mariano Arista, considerado responsable de la derrota y del abandono de hombres y pertrechos.


Los estadounidenses tomaron Monterrey en septiembre de 1846, donde las fuerzas mexicanas y los civiles opusieron férrea resistencia.


Después de la capitulación en Monterrey, el ejército mexicano se retiró a Saltillo, donde Ampudia recibió órdenes de retirarse a San Luis Potosí, para unir sus fuerzas a las del general Antonio López de Santa Anna, que dejó la presidencia en manos de Valentín Gómez Farías.


Gómez Farías, encargado de la presidencia, ante la necesidad de obtener fondos para la guerra, comprendió que la única institución poseedora de ellos era la Iglesia, además la consideró comprometida, pues el gobierno reconocía la religión católica como única y oficial; promovió ante el Congreso dos decretos: uno para obtener 15 millones de pesos, mediante la hipoteca de algunos bienes eclesiásticos y otra para conseguir 5 millones, con la venta directa de otras posesiones de la Iglesia.


El clero se opuso a tales medidas y dictó la excomunión para quien las comprar; la agitación creció y diversos batallones cívicos con denominaciones de héroes de la Patria como “Hidalgo”, “Bravo”, “Guerrero”, “Galeana” y otros, integrados por abogados, artesanos, empleados y jóvenes de distintas clases sociales, se rebelaron con el fin de combatir al invasor.


Hubo combates en las calles de la Ciudad de México, entre los polkos (así llamó el pueblo a dichos batallones) y las fuerzas adictas al gobierno. La calma volvió con el regreso del General Antonio López de Santa Anna, en marzo de 1847.


Santa Anna volvió al poder, suprimió la vicepresidencia y colocó a muchos polkos en el poder. Ante estas acciones santanistas, la iglesia prestó al gobierno dos millones de pesos y logró la supresión de las leyes de ocupación de sus bienes.


Entre tanto los estadunidenses ocuparon territorios de la Alta California y Nuevo México, en julio y agosto de 1846, declarándose parte de los Estados Unidos.


El presidente de los Estados Unidos, James K. Polk, cambió de estrategia y envió al general Winfield Scott a que atacara los puertos mexicanos, sobre todo Veracruz, y de ahí tomar luego la Ciudad de México.


El 29 de marzo capituló Veracruz, ante el ataque de los hombres de Scott; Santa Anna reprobó la capitulación y se atrinchero en Cerro Gordo, Veracruz, a unos 25 Kilómetros de Jalapa, desoyendo la opinión de los expertos militares que consideraban ése un lugar poco apto para obtener un buen resultado militar.


Scott infligió a Santa Anna una severa derrota; éste se trasladó a Puebla y al ver que no había modo de resistir, preparó la defensa de la capital del país.


Los estadounidenses se presentaron el 19 de agosto de 1847 en las cercanías de la Ciudad de México; derrotaron al General Gabriel Valencia en Padierna, luego tomaron al día siguiente (20 de agosto) El Convento de Churubusco, después de tres horas de batalla.


El 8 de septiembre de 1847, en sangrienta batalla efectuada en los sólidos edificios de Casa Mata y Molino del Rey, los estadounidenses derrotaron al ejército mexicano del general Balderas.


El día 13 de septiembre, atacaron el Castillo de Chapultepec, defendido por 800 hombres al mando del General Nicolás Bravo y los cadetes del Colegio Militar.


La resistencia fue heroica, al fin los estadounidenses se apoderaron de Chapultepec, resultando inútil el refuerzo del Batallón de San Blas, al mando del coronel Santiago Xicoténcatl, quién murió en combate. Santa Anna evacuó la capital y el 14 de septiembre de 1847 los invasores se apoderaron de ella.



LOS TRATADOS DE GUADALUPE HIDALGO


El 2 de febrero de 1848 se firmó el Tratado de Paz, Amistad y Límites. Se les llama Tratados de Guadalupe Hidalgo por haber sido firmados en la sacristía de la Basílica de la Villa de Guadalupe Hidalgo. Mediante estos tratados, México cedió Texas hasta el río Bravo y los territorios de Alta California y Nuevo México, casi dos millones de kilómetros cuadrados.


Los Estados Unidos se comprometieron a pagar 15 millones de pesos de indemnización, desligándose México de toda reclamación, mientras que los americanos se obligaron a defender la frontera de las incursiones de los inicios “barbaros”. Las tropas extranjeras salieron hasta el 12 de junio de 1848 rumbo a Veracruz para embarcarse a su país.